Se fue en paz después de larga lucha contra el cáncer. Hoy lo creman y esparcen sus cenizas al son de Héctor Lavoe
18/07/2009
Su primogénito Franco Rospigliosi será el gran ausente en los funerales.
Micky y Pocho hacen ’Ovación’ en el cielo
Entre oraciones de su hermana y sin dolor alguno, el siempre querido Micky Rospigliosi dio su último suspiro la mañana de ayer y en completa paz con Dios, de cuya gloria divina ya disfruta, tras dejar atrás su batalla contra el cáncer. El carismático periodista deportivo, quien en los últimos meses nos robó más de una lágrima y provocó un sentimiento de admiración por su valentía para enfrentar un tumor de 23 centímetros en el colon, terminó con su lucha frente a esta terrible enfermedad, pero -sin duda- nos deja una gran lección de vida que ahora continuará sus familiares y amigos cercanos a través de su ONG ’Micky Rospigliosi’. "Vamos a reunirnos con el grupo de Gisela, las gemelas (Aguirre) y la gente de Santa María para que todos trabajemos en ello. ¿Quién lo dirigirá?, a él le hubiese gustado que esté Gisela, pero la decisión la tomaremos después. La misión es la prevención del cáncer", remarcó su hermano José Luis, tras contar que la noche del jueves último, su familiar sufrió un colapso respiratorio que agravó aún más su salud.
Devoto del Cristo Moreno. El ex gordito se caracterizó por ser muy católico y devoto del Señor de los Milagros, cuyo hábito lució en más de una ocasión. Incluso, se pensó velarlo con el traje morado, pero la familia optó por guardar como recuerdo. En su lugar, colocaron un escapulario en el féretro color marrón que guarda sus restos, y que hasta esta mañana serán velados en la capilla de la iglesia Santa María Reina para luego ser cremado en el cementerio Mafre de Huachipa.
A ritmo de salsa. Los hermanos Rospligiosi esparcirán las cenizas del querido Micky en el balneario ’Embajadores’ de Santa Maria, y al son de los temas salseros ’Mi gente’ y ’Todo tiene su final’ de su ídolo Héctor Lavoe, pero en la voz de Pacho Hurtado, tal y como fue su último deseo que expresó días previos a su lamentable partida a la eternidad. ¡Hasta siempre, Micky!